Historia de un dia en una ciudad medieval

Sin cubierta
Número 06
Edad Media, Demografía, Geografía
3
1989
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Impresión: 636

Revisión

Al avanzar las sombras de la noche se vislumbran, 1 a duras penas, las murallas, ya que una ciudad medieval no tiene iluminación. Al caer la tarde, las mujeres cubren con ceniza las brasas para poder reavivarlas a la mañana siguiente y precaverse de los incendios. Las casas con sus vigas de encina se queman fácilmente... Sólo se mantienen encendidas las velas ante las imágenes sagradas. Por lo demás, ¿por qué deberían iluminarse las calles? Al atardecer se han cerrado los portones de los barrios de mala fama; se han colocado cadenas en el río para evitar sorpresas de aventureros y asaltantes que podrían remontar la corriente; se han cerrado también las puertas empotradas en las murallas. La ciudad es como una gran casa, bien resguardada. Las calles que durante el día son indudablemente pintorescas, durante la noche aparecen aún más estrechas y tortuosas; están trazadas así por las murallas que no se pueden derribar. La construcción cuesta demasiado por ser tan macizas, altas y fuertes con sus puertas sólidas como de castillos. Si la población crece muy rápidamente, en el interior de la ciudad las casas se amontonan y se adosan unas con otras como pueden, construidas por los albañiles a la buena de Dios. Por cierto jamás se destruye lo que existía de antes, a menos que lo afecte un incendio o la violencia de las facciones.

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